Parece un mal raconto. Como ya es costumbre, nos tenemos que ir anticipadamente y mascando el gusto acre del hazmerreír. ¿Qué habría que hacer a continuación? Lo lógico sería ver una preocupación urgente por mejorar la estructura de lo que ya está. ¿Y qué tenemos en cambio? Una repetición inquietante de los mismos titubeos y ambigüedades dirigenciales de años anteriores.
Partiendo por el técnico. Siendo un hecho casi patente que Lepe ya no sigue – nos guste o no-, habría que analizar un catálogo de personas que ofrecieran, dentro de lo posible, un rumbo distinto a los ya probados. El panorama, en cambio, es la indefinición, o en su defecto la obcecación. Fuera de José Del Solar no hay nada claro, y calificar de “clara” la opción del peruano es por decir lo menos exagerado. Su incierta condición al mando de la selección vecina lo pone en una posición muy poco auspiciosa. Dejemos de lado el hecho de que practica un fútbol plano, soso, y que prefiere el orden táctico al riesgo de la búsqueda ofensiva. Eso no es malo, dirá alguien, pero en lo personal no me atrae un equipo que opta por estorbar al rival antes de construir una identidad ofensiva en su esquema. Ignoremos también que, si bien es cierto rasguñó un campeonato durante el semestre que pasó por la UC, fue incapaz de abrochar su campaña en el momento decisivo; omitamos el hecho de que no tiene el carisma del motivador que hoy por hoy necesita el plantel. Reparemos, mejor, en que su basureado rol como adiestrador de su selección lo hace hoy poco digno de crédito. Para toda persona debe ser un honor dirigir a su país. Incluso para un peruano. Pero él debió renunciar hace rato dadas las condiciones en que ha debido trabajar. En medio de las pugnas entre el gobierno y la FPF, “blindado” por una administración corrupta, nepotista y falsificadora de elecciones, bajo el alero de un Manuel Burga que ha llevado a los incas a su peor crisis pelotera en la historia y encima sin el respaldo de sus jugadores - porque quedó claro hace meses que a los más emblemáticos les daba lo mismo la suerte de su país-, lo del Chemo, más que tesón, da que pensar en una perturbación mental grave. En una palabra, Del Solar se las da de tipo serio pero no actúa como tal. Y no me gustaría que volviera a la UC por estas razones, por fome, y porque además dudo mucho que ganemos algo bajo su tutela.
Fuera de este mal reciclaje, no hay más gente en carpeta. Podrían existir otros candidatos, digo yo, como testimonio de un plan de fondo más elaborado. Nada de eso. Achondo y compañía prefieren esperar hasta diciembre, cuando se cumpla el ultimátum y el water incaico se termine de rebalsar, a ver si el Chemo para ese rato tiene tomada una decisión. Si es necesario, incluso las vacaciones del plantel podrían alargarse dada esta circunstancia. Bien sabemos que el asunto puede quedar zanjado en dos días o dilatarse hasta enero. Como sea, eso no cambia lo esencial: si los dirigentes estiman que éste es un modo de cuerdo de planificar, es que no han aprendido nada de sus fracasos.
Y parece que es así, aunque a estas alturas parezca chiste. Sabemos que en estos meses Colo Colo, Cobreloa, Everton, la U, incluso Audax y Unión Española, ya piensan en armarse. Claro, porque el mercado está calentito y la repartija aún no empieza a agotarse. Para nosotros, en cambio, estos son los temas en discusión: ¿Renuevan o no Albert Acevedo y Eros Pérez? ¿Sigue o no sigue el Tati? Y Lucho Núñez y su bronca, y la sed de revancha en Gianni y Caggiano que no quieren partir antes del cese de sus contratos. Si se concreta la venta del gran Gary Medel y llegaran siete palos verdes, nos veríamos en la obligación de compartirlos con otras ramas que nos importan un carajo: básquetbol, polo, rugby, aeromodelismo; ¿Quedaremos con un remanente que nos alcance para traer a un segundo Jonathan Fabbro? Uno, como Turgueniev, debe decir: ¡Basta!
Basta de dejar pasar las oportunidades. ¿No hay nombres? Yo los propongo. Está Waldo Ponce, que feliz dejaría Vélez ante una oferta tentadora. No me vengan con que está identificado con la U, porque más importante que eso, en su caso, es la plata, y en nosotros la urgencia de alguien que nos ordene el rancho atrás. En la misma línea figuran Sebastián Rocco, que para nuestro medio funciona, o José Luis Zelaye, central paraguayo de Palestino que ha hecho campañón con Musrri. Paso de inmediato a la delantera - sin olvidar lo mucho que necesitamos de mediocampo-, donde podríamos nombrar a Gustavo Canales, a Gastón Cellerino o a Manuel Maciel, todos nombres que no bien los pienso aparecen de candidatos en el colo, como antes pasó con Suazo y Barrios. Es para emputecerse. Y también podríamos mencionar a Mannara o al paragua Aquino. Pero no. En Católica no se nombra, se espera, a resguardo de un status quo que sólo augura nuevas participaciones chatas y renovados pastiches de refuerzos. Obviamente puedo y espero equivocarme, pero cuesta sacarme de encima la ácida impresión de haber visto antes estos mismos síntomas.
Partiendo por el técnico. Siendo un hecho casi patente que Lepe ya no sigue – nos guste o no-, habría que analizar un catálogo de personas que ofrecieran, dentro de lo posible, un rumbo distinto a los ya probados. El panorama, en cambio, es la indefinición, o en su defecto la obcecación. Fuera de José Del Solar no hay nada claro, y calificar de “clara” la opción del peruano es por decir lo menos exagerado. Su incierta condición al mando de la selección vecina lo pone en una posición muy poco auspiciosa. Dejemos de lado el hecho de que practica un fútbol plano, soso, y que prefiere el orden táctico al riesgo de la búsqueda ofensiva. Eso no es malo, dirá alguien, pero en lo personal no me atrae un equipo que opta por estorbar al rival antes de construir una identidad ofensiva en su esquema. Ignoremos también que, si bien es cierto rasguñó un campeonato durante el semestre que pasó por la UC, fue incapaz de abrochar su campaña en el momento decisivo; omitamos el hecho de que no tiene el carisma del motivador que hoy por hoy necesita el plantel. Reparemos, mejor, en que su basureado rol como adiestrador de su selección lo hace hoy poco digno de crédito. Para toda persona debe ser un honor dirigir a su país. Incluso para un peruano. Pero él debió renunciar hace rato dadas las condiciones en que ha debido trabajar. En medio de las pugnas entre el gobierno y la FPF, “blindado” por una administración corrupta, nepotista y falsificadora de elecciones, bajo el alero de un Manuel Burga que ha llevado a los incas a su peor crisis pelotera en la historia y encima sin el respaldo de sus jugadores - porque quedó claro hace meses que a los más emblemáticos les daba lo mismo la suerte de su país-, lo del Chemo, más que tesón, da que pensar en una perturbación mental grave. En una palabra, Del Solar se las da de tipo serio pero no actúa como tal. Y no me gustaría que volviera a la UC por estas razones, por fome, y porque además dudo mucho que ganemos algo bajo su tutela.
Fuera de este mal reciclaje, no hay más gente en carpeta. Podrían existir otros candidatos, digo yo, como testimonio de un plan de fondo más elaborado. Nada de eso. Achondo y compañía prefieren esperar hasta diciembre, cuando se cumpla el ultimátum y el water incaico se termine de rebalsar, a ver si el Chemo para ese rato tiene tomada una decisión. Si es necesario, incluso las vacaciones del plantel podrían alargarse dada esta circunstancia. Bien sabemos que el asunto puede quedar zanjado en dos días o dilatarse hasta enero. Como sea, eso no cambia lo esencial: si los dirigentes estiman que éste es un modo de cuerdo de planificar, es que no han aprendido nada de sus fracasos.
Y parece que es así, aunque a estas alturas parezca chiste. Sabemos que en estos meses Colo Colo, Cobreloa, Everton, la U, incluso Audax y Unión Española, ya piensan en armarse. Claro, porque el mercado está calentito y la repartija aún no empieza a agotarse. Para nosotros, en cambio, estos son los temas en discusión: ¿Renuevan o no Albert Acevedo y Eros Pérez? ¿Sigue o no sigue el Tati? Y Lucho Núñez y su bronca, y la sed de revancha en Gianni y Caggiano que no quieren partir antes del cese de sus contratos. Si se concreta la venta del gran Gary Medel y llegaran siete palos verdes, nos veríamos en la obligación de compartirlos con otras ramas que nos importan un carajo: básquetbol, polo, rugby, aeromodelismo; ¿Quedaremos con un remanente que nos alcance para traer a un segundo Jonathan Fabbro? Uno, como Turgueniev, debe decir: ¡Basta!
Basta de dejar pasar las oportunidades. ¿No hay nombres? Yo los propongo. Está Waldo Ponce, que feliz dejaría Vélez ante una oferta tentadora. No me vengan con que está identificado con la U, porque más importante que eso, en su caso, es la plata, y en nosotros la urgencia de alguien que nos ordene el rancho atrás. En la misma línea figuran Sebastián Rocco, que para nuestro medio funciona, o José Luis Zelaye, central paraguayo de Palestino que ha hecho campañón con Musrri. Paso de inmediato a la delantera - sin olvidar lo mucho que necesitamos de mediocampo-, donde podríamos nombrar a Gustavo Canales, a Gastón Cellerino o a Manuel Maciel, todos nombres que no bien los pienso aparecen de candidatos en el colo, como antes pasó con Suazo y Barrios. Es para emputecerse. Y también podríamos mencionar a Mannara o al paragua Aquino. Pero no. En Católica no se nombra, se espera, a resguardo de un status quo que sólo augura nuevas participaciones chatas y renovados pastiches de refuerzos. Obviamente puedo y espero equivocarme, pero cuesta sacarme de encima la ácida impresión de haber visto antes estos mismos síntomas.


