lunes, 26 de enero de 2009

¿Y Los Refuerzos?

El saldo igual puede ser considerado positivo, teniendo en cuenta lo que hay. Dos triunfos tras la caída con Unión, uno de ellos ante un rival que siempre es grato golear, sea cual sea el contexto. Absurdo, no obstante, sería formarse expectativas por un partido como el que se dio en Temuco.

Mejor parámetro puede considerarse el duelo de ayer ante Olimpia, donde, aparte de despedir al mejor portero que hemos tenido en los últimos quince años (considerando al Pato Toledo cuando era el mejor de América), sirvió para medir de mejor modo las piezas que tenemos y que, de momento, no nos sobran en el actual plantel.

Hecha la excepción de esto último con el caso de Nicolás Gianni – una pieza sobrante por donde se la mire-, vamos sacando conclusiones. A una semana de empezar el campeonato contra Iquique nos penan varios detalles, siendo la definición del delantero la más importante de todas. Tanto Ibarola como Caggiano reprobaron en los amistosos, y ambos dispusieron de varios minutos para convencer al técnico. Siempre cabe la posibilidad de que uno de los dos – o Matías Rubio- se destape, haga un gol y le empiecen a salir todos los demás. Pero es difícil. Puede que anoten de cuando en cuando, pero ninguno de los dos otorga las garantías que se esperan de un goleador de fuste. Necesitamos a alguien de verdad, que responda al prototipo del Beto Acosta o del Polo Quinteros, guardando el sentido de la medida; no podemos depender de la inspiración de Lucho Núñez o de que a Toloza o a Mirosevic les salga algo. Sin el gol, el equipo está cojo. Podemos jugar ofensiva, vertiginosamente, generar ocasiones, pero la apuesta de este modo es hacer daño porque ya sabemos que en defensa también tenemos deudas. Si contra Colo Colo no nos cobran el segundo penal - y si no entra Lucho Pato- el partido termina en blanco y nosotros humillados porque no hay quién la eche adentro.

Por otro lado, ayer pudimos ver un rato en acción a Damián Luna. Hábil, buena zurda, metió un par de pases con intención cuando tuvo espacios, generándose incluso una ocasión de gol. Para haber jugado media hora, buen recuento. Y aunque me parece que el Fantasma exagera cuando dice que no está ni para diez minutos a ese ritmo - ¿para qué está Gianni, sino?-, habría que ver qué pasa con Luna ante un equipo que marque más que Olimpia, que cierre los espacios y no lo deje jugar tranquilo. Verlo en un partido donde se juegue algo de verdad, dicho en una palabra. Puede que en materia de volantes estemos al día, pero de ningún modo los elementos sobran. Puestos ante una lesión (esperemos que este año el trabajo físico nos permita vivir sin zozobras en esa materia) o ante la posible partida del gran Gary, nuestro mediocampo ya no parece tan pródigo. Tal vez un volante de las características que cumplía el Chucky González en Calama no le vendría mal a este esquema del Fantasma.

Por último, la retaguardia. Me parece que el paragua Martínez va a ser un buen aporte y contribuirá a afirmar la estantería, pero no podemos pedirle que juegue solo. Es necesario potenciar a Martínez como líbero, porque francamente en este esquema no veo jugando a Zenteno ni como último hombre ni como stopper. El juego de Imbóden se muestra muy intermitente (y nadie nos asegura que se quedará todo el año), Marcos González es demasiado torpe por debajo (Juan Manuel Lucero hizo lo que quiso con él desde que entró por Olimpia), y el chico que ingresó ayer, cuyo apellido no retengo de momento, se ve sólido y con el biotipo para el puesto, cosa que no asegura nada. Habrá que verlo jugar en serio.

Ni qué decir que el dueño del arco debe ser Tosselli. Una vez que el cabro aprenda a rechazar con el pie, ya nada lo detendrá.

En resumen, se necesita de otro defensa y de al menos un delantero. Sí o sí. Eventualmente otro volante creativo no vendría mal, pero podríamos pasar sin él al menos apariencia ¿Qué estarán esperando los dirigentes? ¿Creerán que porque despidieron a Buljubasich ya tienen la tarea cumplida? ¿Y el Fantasma, no alega de la puerta para adentro?

Los plazos se han cumplido. El que llegue lo hará sin pretemporada y desfasado del trabajo del resto. Da rabia ver que todos los años se repita lo mismo, pero con estos lambiscones al mando no hay más remedio. Aguante Católica, que se viene el campeonato y no podemos empezar con distracciones. Ganarle a Iquique es la primera tarea.

miércoles, 21 de enero de 2009

Del Día a la Noche


Vimos dos equipos distintos en el partido que inauguró nuestro año futbolístico. En el primer tiempo, lo que esperamos, lo que el hincha quiere ver: actitud ofensiva, velocidad, juego vertical y al pie del compañero. En el segundo, un mal raconto (otro más): Lentitud, traslado inane de la pelota, correteo torpe a la hora de recuperarla. Es de esperar que lo primero sea el reflejo de lo que veremos en lo porvenir.

La prueba de que los jugadores son capaces de rendir estuvo al principio. Lucho Núñez notable armando juego, tocando y buscando el arco. Se le notan y se agradecen sus kilos de menos. Lo coronó con un golazo. Mirosevic en lo que se espera de él: recuperando y generando fútbol con buena técnica. Valenzuela y Toloza incisivos y colaboradores. El gol salió de un gran descuelgue del pajarito, quien, obviando algunas paveadas naturales en su persona, demostró lo mucho que puede aportar en el nuevo esquema. Ormeño, un monstruo en el medio. Caggiani en duda; si afina la puntería y dura los dos tiempos, tal vez podría ser titular. Pero sin duda le falta.

Los problemas, desde luego, vienen de atrás. Jugando con línea de tres y con los dos stoppers parados en mitad del campo, los espacios en el fondo fueron de espanto. Más todavía si al frente está el Coto Sierra tirando pelotazos. Con un equipo de búsqueda ofensiva más prolija el problema puede empeorar, porque tanto a González como a Imboden le ganan mucho las espaldas, y con Mauricio Zenteno de líbero hay que esperar al menos una agilada por partido, como en la jugada del penal. Una falta inventada por Cordero pero que él posibilita ingenuamente. Punto a favor de los stoppers - principalmente González-, fue el respaldo ofensivo brindado en el descuelgue de los laterales, un arma que mejor afinada puede hacer daño a los rivales, sobre todo si consideramos el bajo partido que hizo Ibarola, que se perdió un gol increíble y que fue por lejos el más bajo del equipo durante ese primer tiempo prometedor.

Se puede esperar que nos hagan goles jugando de esa forma, pero la apuesta es llegar al arco contrario con mayor volumen y anotar más que el rival. Incluso se puede aceptar perder al tomar esos riesgos, pero ello resulta preferible en comparación con la forma en que se terminó cediendo el partido.

Se puede aducir el cansancio, la proximidad de la pretemporada, y otras mil tonterías, pero el hecho es que en el segundo tiempo se volvió a la línea de cuatro en el fondo y el equipo se transformó en la caricatura de todo lo que se quiere desterrar de él. En primer lugar, no se afirmó la estantería defensiva. Al contrario, dio la impresión de que la marca empeoraba porque comenzó el correteo tardío detrás de la pelota. No asombró que empezaran a jugar Leal y Cordero con mayor soltura. Se extravió la verticalidad y se reinició ese traslado inofensivo entre medio y tres cuartos de cancha, con un Eros Pérez protagonista de diez centros al área sin ningún destino. Núñez luchó solo porque Caggiani se perdió, el ingreso de Gianni fue un mal chiste, Imboden evidenció todos sus problemas de marca, Ormeño no dio abasto para las coberturas, y el paragua Martínez, que entró por un González falto de tiempo y distancia, otorgó algo de seguridad pero no alcanzó a salvar el rancho que se quemaba. Palabras aparte para la labor de Garcés en el arco: tuvo algunas intervenciones a destacar, pero falló lamentablemente en un penal estúpido y evidenció manos febles en el tercer gol. Si la lucha con Tosselli se decide en el rendimiento partido a partido, hay que decir que en éste el meta perdió varios puntos en su carrera por la titularidad. Tendrá una oportunidad de repararlo ante Colo Colo.

Que el Fantasma Figueroa saque sus conclusiones una vez que se le pase la calentura. Si la misión es reencantar al público cruzado, la forma está dada en lo hecho durante el primer tiempo, con todo lo que reste por afinar en el esquema táctico y el bloque defensivo. Se puede perder, pero no jugando de la manera en que terminamos haciéndolo en la noche de Independencia. Es pretemporada aún; está permitido hacer las cosas mal por una vez para no volver a repetirlas.

Nada que agregar, salvo que ganarle a Colo Colo será el mejor modo de pasar el mal sabor de boca.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Noticia Fantasma

Ya es casi un hecho. Marco Antonio Figueroa viene a dirigir a Católica para la temporada 2009. Achondo le hizo la chanchada a la gente de Cobreloa y les levantó al Fantasma minutos antes de que éste estampara su continuidad en el equipo de Calama. La suma ofrecida bordearía los 20 millones de pesos mensuales, casi el doble de lo que el calvo iba a percibir en el norte.

Antes de pronunciarme sobre las virtudes o defectos de Figueroa, mencionaré un par de consideraciones sobre la maniobra en cuestión. No es primera vez que la dirigencia de la UC procede con este tipo de artes mañosas, reñidas con la moral y las buenas prácticas. Dicho sin eufemismos: tenemos dirigentes arteros, propensos a las cochinadas, noticia nada nueva ni en Católica ni en ningún equipo chileno en general. Lo peculiar del caso es que esta gente dice tener valores intachables; se llaman a sí mismos “hombres buenos” y “cruzados caballeros”, y se jactan de proceder siempre rectamente en la administración, en los deportes, en los negocios y en la vida en general. O sea que aparte de sucios son tartufos, y eso tampoco es nuevo ni en la UC ni en otros clubes. Si no veamos a Gerardo Mella, otro que sabe, y mucho, al respecto. “De caballeros no tienen nada esos cruzados”, exclamó hoy, con razonable indignación, el señor Mella, quien se dice mero dirigente aunque todos sepamos que sigue presidiendo a Cobreloa con su característica mano dura, fascista y mafiosa, que tan efectivos resultados otorga en medio del desierto.

No tiene sentido ser chauvinista, razón por lo cual hay que reconocer la verdad manifiesta en las palabras de don Gerardo. Otra cosa es que no sea el hombre con más autoridad moral para formular juicios de valor sobre sus pares, pero tiene razón. Achondo y compañía ya lo hicieron en la antesala del 2004 con Huachipato, cuando levantaron a Oscar Garré en desmedro del acuerdo de palabra que este último tenía con los dirigentes sureños. Y en desmedro, también, del preacuerdo que la UC tenía con Arturo Salah. El desastre que siguió a eso es por todos conocido, al punto de que se puede afirmar que Garré fue lo peor que le ha pasado a Católica en los últimos treinta años, dato no menor y estadísticamente relevante en una lista de numerosos bellacos que han dejado su huella en el club: Oscar Meneses, Wim Rijsbergem, el mismo Fernando Carvallo en su último período, entre otros.

Dicho esto, cabe evaluar si el procedimiento de Achondo, o su sinvergüenzura, es de por sí condenable. Si lo juzgamos por sus intenciones, claro, la maniobra es poco ética; más allá de eso no vamos a llegar, como no sea una reflexión sobre la naturaleza humana y el constante problema del deber ser entre los hombres. Pero si juzgamos al acto por sus consecuencias, como aconseja Nietzsche, podemos llegar a otras conclusiones. En el caso de Garré, claramente, la chanchada resultó nefasta. ¿Pero quién asegura que esa es la ley de toda sinvergüenzura? Nadie sensato y con cierto conocimiento de historia pensaría algo así. Yo juzgo, en suma, que si la matraña da resultados no tiene por qué ser mala. Y me atrevo a creer que la apuesta del Fantasma en San Carlos puede resultar positiva. Por una vez, bien Achondo.

Bien porque un tipo con el carácter de Figueroa es lo que hace falta. Alguien que no tenga problemas en pararle los carros a Lucho Núñez por su impresentable estado físico; alguien que le recuerde a Eros Pérez que hay que correr todo el partido; a Buljubasich, que lo suyo es atajar; a Imbóden, que hace un tiempo supo cabecear; a Ibarola, que hay que encarar y hacer goles. Como lo hizo con Mannara en el norte. Y en fin. Alguien que mande cagando a su casa a Caggiano y Gianni y que no aguante que la dirigencia le arme un equipo inservible. Si Figueroa hace gala de la mitad del temple que mostró en Cobreloa, ya se puede decir que estamos haciendo un progreso.

Tal vez no tiene el perfil ni el biotipo del tipo educado que siempre piden los cagones de siempre. Al diablo con eso. Estamos aburridos de gente circunspecta que no sirve para nada. A Figueroa, además – y lo más importante-, le gusta que sus equipos jueguen bien, que vayan al frente, presionen al rival en la salida y armen juego ofensivo. No se entretiene haciendo experimentos insulsos y pone a los jugadores en sus puestos. No deberíamos volver a ver a Valenzuela de lateral derecho, al Pupi Vásquez oficiándolas de central, a Mirosevic o Núñez jugando de diez o a Marcos González de centrodelantero. En suma, estaríamos en condiciones de parar de hacer el ridículo.

Es por eso que celebro esta noticia que aún no se confirma plenamente pero que, a la luz de lo que hay, tiene toda la traza de una certeza. Aplaudo la chanchada y el hecho de que por una vez se decidan a invertir en alguien que, en apariencia al menos, tiene una idea ganadora en mente. Ojalá esa prodigalidad siga a la hora de armar el equipo que el nuevo técnico requiera. Esperemos, también, que esto no pase de una mera fantasmagoría. Queden mis manos al fuego al afirmar que ahora no será así.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Negras Señales

Parece un mal raconto. Como ya es costumbre, nos tenemos que ir anticipadamente y mascando el gusto acre del hazmerreír. ¿Qué habría que hacer a continuación? Lo lógico sería ver una preocupación urgente por mejorar la estructura de lo que ya está. ¿Y qué tenemos en cambio? Una repetición inquietante de los mismos titubeos y ambigüedades dirigenciales de años anteriores.
Partiendo por el técnico. Siendo un hecho casi patente que Lepe ya no sigue – nos guste o no-, habría que analizar un catálogo de personas que ofrecieran, dentro de lo posible, un rumbo distinto a los ya probados. El panorama, en cambio, es la indefinición, o en su defecto la obcecación. Fuera de José Del Solar no hay nada claro, y calificar de “clara” la opción del peruano es por decir lo menos exagerado. Su incierta condición al mando de la selección vecina lo pone en una posición muy poco auspiciosa. Dejemos de lado el hecho de que practica un fútbol plano, soso, y que prefiere el orden táctico al riesgo de la búsqueda ofensiva. Eso no es malo, dirá alguien, pero en lo personal no me atrae un equipo que opta por estorbar al rival antes de construir una identidad ofensiva en su esquema. Ignoremos también que, si bien es cierto rasguñó un campeonato durante el semestre que pasó por la UC, fue incapaz de abrochar su campaña en el momento decisivo; omitamos el hecho de que no tiene el carisma del motivador que hoy por hoy necesita el plantel. Reparemos, mejor, en que su basureado rol como adiestrador de su selección lo hace hoy poco digno de crédito. Para toda persona debe ser un honor dirigir a su país. Incluso para un peruano. Pero él debió renunciar hace rato dadas las condiciones en que ha debido trabajar. En medio de las pugnas entre el gobierno y la FPF, “blindado” por una administración corrupta, nepotista y falsificadora de elecciones, bajo el alero de un Manuel Burga que ha llevado a los incas a su peor crisis pelotera en la historia y encima sin el respaldo de sus jugadores - porque quedó claro hace meses que a los más emblemáticos les daba lo mismo la suerte de su país-, lo del Chemo, más que tesón, da que pensar en una perturbación mental grave. En una palabra, Del Solar se las da de tipo serio pero no actúa como tal. Y no me gustaría que volviera a la UC por estas razones, por fome, y porque además dudo mucho que ganemos algo bajo su tutela.
Fuera de este mal reciclaje, no hay más gente en carpeta. Podrían existir otros candidatos, digo yo, como testimonio de un plan de fondo más elaborado. Nada de eso. Achondo y compañía prefieren esperar hasta diciembre, cuando se cumpla el ultimátum y el water incaico se termine de rebalsar, a ver si el Chemo para ese rato tiene tomada una decisión. Si es necesario, incluso las vacaciones del plantel podrían alargarse dada esta circunstancia. Bien sabemos que el asunto puede quedar zanjado en dos días o dilatarse hasta enero. Como sea, eso no cambia lo esencial: si los dirigentes estiman que éste es un modo de cuerdo de planificar, es que no han aprendido nada de sus fracasos.
Y parece que es así, aunque a estas alturas parezca chiste. Sabemos que en estos meses Colo Colo, Cobreloa, Everton, la U, incluso Audax y Unión Española, ya piensan en armarse. Claro, porque el mercado está calentito y la repartija aún no empieza a agotarse. Para nosotros, en cambio, estos son los temas en discusión: ¿Renuevan o no Albert Acevedo y Eros Pérez? ¿Sigue o no sigue el Tati? Y Lucho Núñez y su bronca, y la sed de revancha en Gianni y Caggiano que no quieren partir antes del cese de sus contratos. Si se concreta la venta del gran Gary Medel y llegaran siete palos verdes, nos veríamos en la obligación de compartirlos con otras ramas que nos importan un carajo: básquetbol, polo, rugby, aeromodelismo; ¿Quedaremos con un remanente que nos alcance para traer a un segundo Jonathan Fabbro? Uno, como Turgueniev, debe decir: ¡Basta!
Basta de dejar pasar las oportunidades. ¿No hay nombres? Yo los propongo. Está Waldo Ponce, que feliz dejaría Vélez ante una oferta tentadora. No me vengan con que está identificado con la U, porque más importante que eso, en su caso, es la plata, y en nosotros la urgencia de alguien que nos ordene el rancho atrás. En la misma línea figuran Sebastián Rocco, que para nuestro medio funciona, o José Luis Zelaye, central paraguayo de Palestino que ha hecho campañón con Musrri. Paso de inmediato a la delantera - sin olvidar lo mucho que necesitamos de mediocampo-, donde podríamos nombrar a Gustavo Canales, a Gastón Cellerino o a Manuel Maciel, todos nombres que no bien los pienso aparecen de candidatos en el colo, como antes pasó con Suazo y Barrios. Es para emputecerse. Y también podríamos mencionar a Mannara o al paragua Aquino. Pero no. En Católica no se nombra, se espera, a resguardo de un status quo que sólo augura nuevas participaciones chatas y renovados pastiches de refuerzos. Obviamente puedo y espero equivocarme, pero cuesta sacarme de encima la ácida impresión de haber visto antes estos mismos síntomas.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Otro Año de Mierda


Y se terminó el puto año en Talca. El palmarés: dos eliminaciones en cuartos de final de playoffs, una en primera ronda de Copa Chile, otra en primera fase de Libertadores y otra en octavos de final de la Sudamericana. La mediocridad internacional se atenúa por actuaciones dizque dignas: el partido contra América y las goleadas al River uruguayo y a Olimpia, bellos espejismos que llamaron a soñar con un equipo imbatible dentro de Chile. Los dirigentes estaban conformes.
Lo nefasto, empero, vino con el rendimiento local, donde no nos alcanzó para la Libertadores y además cuajamos más de una actuación humillante. Aún así tuvimos una opción de oro para enfrentarnos a Palestino en semifinales. ¡Prodigios de nuestro torneo! ¿Era muy deschavetado pensar en ser finalistas y eventualmente campeones? En absoluto, pero fuimos incapaces de ganarle a…, ¡Rangers! Y quedamos fuera.
No hay atenuantes. Podemos tener al mejor jugador del campeonato, pero es una vergüenza nuestra Medel-dependencia. ¿Qué hay del resto? Perdidos, no se muestran, no habilitan, se enredan solos, pavean, no amenazan. Ni individualidades ni juego colectivo, ¿qué argumentos futbolísticos se pueden ofrecer en tales condiciones? No gusta quedar fuera, pero una hipotética clasificación acaso nos hiciera olvidar una verdad básica: la renovación es urgente.
Independiente del DT que venga - materia de otro posteo-, mi propuesta es simple y no difiere gran cosa de lo que decía hace un año, cuando la U de Conce nos eliminó en la misma fase: Que se vayan todos. Doce meses atrás salvaba a Medel, a Tosselli y a Martínez. Ahora agregaría a Parot, Pizarro, Aguilera, Mirósevic y los dos Gutiérrez: Julio y Alexis. Omito a Rubio, básicamente porque su padre todavía espera que algún hijo le salga bueno para la pelota. Y con Lucho Núñez me lo pensaría en caso de que se sometiera a una severa dieta. El resto, cagando para donde sea, veamos plata o no por sus traspasos.
Métanse las manos al bolsillo, cagones, y desenfunden; hay una hinchada que quiere competir a la par con Colo Colo y la U y no depender de un plantel que a la hora de hablar de alternativas ofrece a Caggiano, Gianni e Ibarola. ¿O qué? ¿Acaso Achondo, el estratega, considera un progreso pasar de Sebastián Miranda a Boris González en la banda derecha? ¿Quién les sigue? ¿Currimilla? Hagan algo bien por una vez en el lustro y traigan jugadores de verdad para todas las líneas: centrales, volantes, armadores…, ¡y delanteros de peso, por favor, para no tener que terminar otro año de mierda con Marcos González de nueve!

lunes, 17 de noviembre de 2008

Talca No Es Inexpugnable


Es cierto que con esta defensa resulta fantasioso soñar con la vuelta, pero es temprano aún para dar por perdido el año. En cualquier caso, resta una semana para saberlo. Podemos, sin embargo, ir de a poco y pensar en acceder a una semifinal que de paso mejoraría nuestro registro histórico desde el 2005. No es descabellado. El Fiscal no es un fortín. No nos toca definir en El Teniente o en Calama, pongamos por caso, estadios donde cuesta más sacar resultados; en Talca juegan bien, claro, por algo la campaña que llevan. Son ordenados, se paran con dos líneas de cuatro, les preocupa quitarte la pelota rápido, no pasártela, y cuando ven los espacios arriba pueden cruzarle un par de diagonales a Cellerino para que el argentino te mate. Son peligrosos y dañinos si los dejas, perfectamente capaces de encajarte uno y luego esperarte hasta sacarte de quicio. A ver si nos paramos como contra Ñublense en Collao y hacemos las cosas con relativa inteligencia para evitarlo. No estará Gutiérrez, que viene bien y prendido, pero contamos con Luchito Núñez y Pizarro o Barrientos, valores que Lepe ha potenciado y que su sucesor, esperemos, sepa darles continuidad. Ni qué decir de Tosselli y Parot, que deben ir fijos en sus puestos hasta que peguen el salto hacia afuera. Con actitud y orden es posible ganarles. No están invictos en su estadio, y a Católica históricamente se le ha dado sacar triunfos en Talca…, aunque también recordamos algunas derrotas feas. Como sea, no se tratará de una clasificación sin sufrimiento, sensación nada nueva en nuestra precordillera, y venga el resultado que venga, con posibilidad de vuelta o sin ella, no podemos olvidar que hay refuerzos que urgen. Rápido. Y dirigentes, por la mierda, por sentido común, porque no hay arquero que aguante, por la patria, dios, el diablo, la universidad, ¡por lo que quieran! Tráiganse un par de centrales decentes que sepan rechazar un pelotazo cruzado. ¿Es mucho pedir?