miércoles, 21 de enero de 2009

Del Día a la Noche


Vimos dos equipos distintos en el partido que inauguró nuestro año futbolístico. En el primer tiempo, lo que esperamos, lo que el hincha quiere ver: actitud ofensiva, velocidad, juego vertical y al pie del compañero. En el segundo, un mal raconto (otro más): Lentitud, traslado inane de la pelota, correteo torpe a la hora de recuperarla. Es de esperar que lo primero sea el reflejo de lo que veremos en lo porvenir.

La prueba de que los jugadores son capaces de rendir estuvo al principio. Lucho Núñez notable armando juego, tocando y buscando el arco. Se le notan y se agradecen sus kilos de menos. Lo coronó con un golazo. Mirosevic en lo que se espera de él: recuperando y generando fútbol con buena técnica. Valenzuela y Toloza incisivos y colaboradores. El gol salió de un gran descuelgue del pajarito, quien, obviando algunas paveadas naturales en su persona, demostró lo mucho que puede aportar en el nuevo esquema. Ormeño, un monstruo en el medio. Caggiani en duda; si afina la puntería y dura los dos tiempos, tal vez podría ser titular. Pero sin duda le falta.

Los problemas, desde luego, vienen de atrás. Jugando con línea de tres y con los dos stoppers parados en mitad del campo, los espacios en el fondo fueron de espanto. Más todavía si al frente está el Coto Sierra tirando pelotazos. Con un equipo de búsqueda ofensiva más prolija el problema puede empeorar, porque tanto a González como a Imboden le ganan mucho las espaldas, y con Mauricio Zenteno de líbero hay que esperar al menos una agilada por partido, como en la jugada del penal. Una falta inventada por Cordero pero que él posibilita ingenuamente. Punto a favor de los stoppers - principalmente González-, fue el respaldo ofensivo brindado en el descuelgue de los laterales, un arma que mejor afinada puede hacer daño a los rivales, sobre todo si consideramos el bajo partido que hizo Ibarola, que se perdió un gol increíble y que fue por lejos el más bajo del equipo durante ese primer tiempo prometedor.

Se puede esperar que nos hagan goles jugando de esa forma, pero la apuesta es llegar al arco contrario con mayor volumen y anotar más que el rival. Incluso se puede aceptar perder al tomar esos riesgos, pero ello resulta preferible en comparación con la forma en que se terminó cediendo el partido.

Se puede aducir el cansancio, la proximidad de la pretemporada, y otras mil tonterías, pero el hecho es que en el segundo tiempo se volvió a la línea de cuatro en el fondo y el equipo se transformó en la caricatura de todo lo que se quiere desterrar de él. En primer lugar, no se afirmó la estantería defensiva. Al contrario, dio la impresión de que la marca empeoraba porque comenzó el correteo tardío detrás de la pelota. No asombró que empezaran a jugar Leal y Cordero con mayor soltura. Se extravió la verticalidad y se reinició ese traslado inofensivo entre medio y tres cuartos de cancha, con un Eros Pérez protagonista de diez centros al área sin ningún destino. Núñez luchó solo porque Caggiani se perdió, el ingreso de Gianni fue un mal chiste, Imboden evidenció todos sus problemas de marca, Ormeño no dio abasto para las coberturas, y el paragua Martínez, que entró por un González falto de tiempo y distancia, otorgó algo de seguridad pero no alcanzó a salvar el rancho que se quemaba. Palabras aparte para la labor de Garcés en el arco: tuvo algunas intervenciones a destacar, pero falló lamentablemente en un penal estúpido y evidenció manos febles en el tercer gol. Si la lucha con Tosselli se decide en el rendimiento partido a partido, hay que decir que en éste el meta perdió varios puntos en su carrera por la titularidad. Tendrá una oportunidad de repararlo ante Colo Colo.

Que el Fantasma Figueroa saque sus conclusiones una vez que se le pase la calentura. Si la misión es reencantar al público cruzado, la forma está dada en lo hecho durante el primer tiempo, con todo lo que reste por afinar en el esquema táctico y el bloque defensivo. Se puede perder, pero no jugando de la manera en que terminamos haciéndolo en la noche de Independencia. Es pretemporada aún; está permitido hacer las cosas mal por una vez para no volver a repetirlas.

Nada que agregar, salvo que ganarle a Colo Colo será el mejor modo de pasar el mal sabor de boca.

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